Racismo y discursos de odio en la Convención Constitucional: Un reflejo de la sociedad chilena

Desde la implementación de la Convención Constitucional, los convencionales constituyentes representantes de los pueblos originarios han sido objeto de distintos tipos de agresiones organizacionales, a través de redes sociales y por la fuerza policial. El racismo existente a lo largo del país, expuesto en las marchas anti-migrantes y en los ataques contra personas extranjeras, se extrapola en situaciones que promueven los discursos de odio dentro y fuera del Palacio Pereira.

Una semana antes de la primera sesión de la Convención Constitucional, el ex secretario técnico de la Convención, Francisco Encina, se negó a la solicitud de disponer de intérpretes para ceremonia de investidura y el desarrollo de toda la Convención Constitucional. Las y los constituyentes de pueblos indígenas presentaron una declaración solicitando la renuncia de Encina, debido a su falta de voluntad para cumplir compromisos de reuniones previas y su falta de capacidad de diálogo intercultural, además de desconocer el respeto a los derechos de las primeras naciones.

Han pasado tres meses desde el inicio del proceso constituyente e inumerables ataques discriminatorios contra de las y los representantes de los pueblos originarios. Entre ellos, los realizados a través de redes sociales por bots con hashtags como #DestitucionaElisaLoncon, donde la mayoría de las cuentas que compartían un mensaje con este contenido parecían ser anómalas.

Dentro de esta misma línea, otra de las agresiones que causaron repercusión fue la perpetrada por un exejecutivo del Banco Bice, quién denostó la machi Francisca Linconao en Twitter al darse cuenta que compartía un vuelvo de avión con ella. El comentario fue criticado duramente por una gran cantidad de usuarios de la red social.

Estas diferentes expresiones son consideradas como racistas y forman parte de lo que hoy se conoce como discursos de odio.

Claudio Millacura, coordinador de la Cátedra Indígena y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, “cada vez que el discurso de odio aparece lo que se debilita es nuestra comprensión común de quienes son personas, es decir, nuestra comprensión común de lo humano y por eso los discursos de odio son una amenaza, no solamente para la democracia, sino que para la estabilidad social y la paz”.

“Cuando los discursos de odio cuando incitan a la discriminación, a la hostilidad y a la violencia es que caen en uno de los aspectos que es condenable por el Derecho Internacional, (…) entonces, cada vez que no solamente reflexionemos, sino que ejerzamos una acción contraria o nos opongamos a los discursos de odio, lo que estamos haciendo es salvaguardar la democracia y la paz social”, sentencia el también miembro del Departamento de Antropología de la misma Facultad.

Durante esa misma semana, la misma machi acusó ser víctima de una serie de ataques en su contra dentro de la Convención Constitucional, en especial por los comentarios de la constituyente Ruth Hurtado, de la coalición Vamos Chile, sobre sus antecedentes relacionados con el caso Luchsinger-Mackay.

Según Millacura, “estamos, como dice el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Gutiérrez, frente a una oleada de xenofobia, racismo e intolerancia y que en el contexto nacional se hace patente a partir del estallido social, la revuelta y luego con el proceso que deriva en la Convención Constitucional y sin duda toca techo con la elección de la presidenta de la convención y con la aparición o la figuración de la autoridad ancestral, la machi Francisca Linconao”.

La participación de la machi como autoridad ancestral también evidenció el desconocimiento sobre otras figuras religiosas dentro del país. Respecto a esto, Claudio Millacura indica que “Chile está acostumbrado a un tipo de institucionalidad religiosa entonces cuando aparecen otro tipo de institucionalidad religiosa, de otras formas de comprender la relación entre el hombre, la naturaleza, el cosmos y todo lo que lo habita, es que Chile entra en un proceso de perplejidad, se paraliza porque simplemente no comprende que puedan haber estas otras formas de relación”.

La directora del Proyecto Anillos  SOC180008 “Migraciones Contemporáneas en Chile: Desafíos para la Democracia, Ciudadanía Global y Acceso a Derechos No Discriminatorios” y también académica del Departamento de Sociología de la misma Facultad, María Emilia Tijoux destaca que “este hecho que le ocurre a la machi Linconao, le está ocurriendo hace mucho tiempo al pueblo mapuche, le está ocurriendo al pueblo quechua, al pueblo aymara, a nuestros pueblos indígenas que han sido maltratados desde hace tanto tiempo. Hoy día lo que ocurre es que esto se hace visible del peor modo. Se hace visible en el maltrato cotidiano, las burlas, las risas, ‘el humor’”.

Otro hecho racista sucedió fuera del Palacio Pereira, cuando un grupo representantes de Vamos Chile regalaron galletas “Negrita”, luego de que la empresa que las producía anunciara el cambio de nombre del producto por considerarlo ofensivo.

Sobre esta acción, Tijoux enfatiza que “aquí hay no solamente un momento ‘de humor’ o una broma, sino que es un acto político contra el pueblo afrodescendiente, contra los afrochilenos y contra las personas que tienen otro color de piel, que de todas maneras tampoco dista mucho del nuestro, porque tampoco somos o podemos considerarnos europeos ni blancos”.

A fines de septiembre, la convencional Tiare Aguilera, representante del pueblo Rapa Nui, acusó malos trato por parte de Carabineros al subirla a un vehículo policial en medio de una confusa detención. En un video compartido por redes sociales, se evidencia cómo un funcionario la ahorcó durante el proceso que en un inicio se difundió como un caso de violencia intrafamiliar y luego fue desmentido por Aguilera.

“Eso que ocurre al interior de la constituyente, que ahora se ve, es bueno que se vea para que se vea el modo en que la gente fue tratada durante siglos. Aquí estamos frente al pueblo mapuche maltratado durante tanto tiempo y otros pueblos originarios también. Hay otros más y otras más que fueron elegidos, elegidas para ser constituyentes que son humillados, que son maltratados, son denostados”, agrega la antropóloga.

Reivindicación de los pueblos originarios y afrodescendiente

El pueblo tribal afrodescendiente chileno no tuvo un escaño reservado dentro de la Convención Constitucional, pese a ser el único pueblo tribal reconocido en Chile. No obstante, participaron de una reunión la presidenta y el vicepresidente de la CC.

María Emilia Tijoux, enfatiza lo siguiente: “El racismo es histórico. No es algo nuevo, no es un hecho coyuntural, no es algo que ocurre solamente hoy día porque vemos insultar a una persona haitiana o a una persona colombiana o una persona peruana. Sino que el racismo ha estado instalado desde que se instala el Estado-Nación Chileno y antes de eso, desde el momento en que llega población africana a Chile”.

“Con respecto a que no hubo escaños reservados para el pueblo afrochileno, es que el pueblo afrochileno reivindica justamente esas raíces africanas, sus raíces negras, su negritud, su cultura, su historia, todo implica un mundo que fue menoscabado, asesinado, aplastado, esclavizado”, finaliza.

Como contraste, una emotiva intervención de uno de los representantes Selk’nam frente a la comisión de DD.HH de la Convención Constitucional, causó impacto por la crudeza de su relato. José Luis Vásquez Chogue narró la historia de su abuelo, quien fue uno de los sobrevivientes del genocidio por parte de una Misión Salesiana que se lo llevó de su territorio. Estos encuentros se realizaron con distintos pueblos originarios, además del pueblo afrodescendiente, son parte del proceso para que la nueva Carta Magna reconozca su historia y exista reparación.

“Lo que los pueblos indígenas, polinésicos y afrodescendientes demandan de Chile es justicia. Sólo se puede alcanzar la justicia cuando el daño que ocasiona la no justicia puede ser reparado. La reparación como vía para alcanzar la justicia”, expuso el antropólogo Claudio Millacura.

Intervención de José Luis Vásquez Chogue en la Comisión de DD.HH de la Convención Constitucional.

“Los discursos, las intervenciones, el uso de la palabra de los diferentes pueblos indígenas y polinésicos que en el espacio de la CC estamos conociendo y estamos escuchando, responden a sanar las heridas. Cuando hablamos de aquello que nos ha provocado un profundo dolor, es que estamos en camino de sanar las heridas. Y si estos discursos comienzan a ser compartidos y conocidos entre quienes por desconocimiento no supieron que causaron este daño, es que estamos nuevamente en camino de reparar ese daño”, concluyó Millacura.

Por Lucía Olmos, Periodista de la Dirección de Extensi´ón y Comunicaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.